SALAS EXPOSITIVAS

CONDE LUMIARES


CUIDAR AL MUNDO

 

Cuidar el mundo es mantener vivas las relaciones que lo hacen posible. Para muchos pueblos indígenas de Colombia, la existencia está basada en la reciprocidad: dar tanto como se recibe, no acumular más de lo que se necesita. La vida depende de relaciones equilibradas entre humanos y no humanos, ancestros, animales, plantas y fuerzas del cosmos. La arqueología demuestra que ofrendas, cantos, danzas, y artefactos ceremoniales facilitaron una ecología sostenible durante siglos. Este equilibrio se sacudió con la llegada de los europeos, pero no se ha perdido.

Esta sala introduce la ofrenda como elemento clave de las relaciones entre humanos y el universo. Buscando el bien común, las comunidades indígenas del pasado y el presente ofrecen oro, piedras preciosas y otras materias en lugares sagrados.

Los conjuntos de esta sala incluyen una de las mayores ofrendas muiscas conocidas, con más de 30 figuras de oro. La ofrenda evoca el mito de El Dorado pero nos propone verlo con otros ojos. Con reverencia nos introducimos en rituales indígenas de iniciación, fertilidad y muerte que renuevan el mundo. Al final, encontramos un danzante cubierto de oro que nos invita a detenernos y reflexionar.Cuidar el mundo es mantener vivas las relaciones que lo hacen posible. Para muchos pueblos indígenas de Colombia, la existencia está basada en la reciprocidad: dar tanto como se recibe, no acumular más de lo que se necesita. La vida depende de relaciones equilibradas entre humanos y no humanos, ancestros, animales, plantas y fuerzas del cosmos. La arqueología demuestra que ofrendas, cantos, danzas, y artefactos ceremoniales facilitaron una ecología sostenible durante siglos. Este equilibrio se sacudió con la llegada de los europeos, pero no se ha perdido.


Piezas destacadas