
Copa semiglobular pintada, empleada como ofrendatario
Cordillera Oriental, Muisca
600 d. C. – 1600 d. C.
Los pueblos indígenas colombianos suelen entender las ofrendas como un intercambio de alimentos con los espíritus dueños de los animales y plantas, seres míticos y demiurgos para que haya buena salud, alimentación abundante y el correcto funcionamiento del mundo. En este intercambio de vitalidades, los indígenas ofrecen bebidas fermentadas, tabaco, coca, algodones humedecidos con fluidos corporales y/o semillas, piedras, cuentas de collar, figuras de oro, entre otros materiales a los que las personas les pueden transmitir sus cualidades. Las ofrendas suelen requerir de un contenedor que puede ser de hojas de ma.z o cerámica. Dicho recipiente actúa como una piel que envuelve al duplo de la persona o como un cuerpo que contiene al colectivo humano que envía la ofrenda.

