
Figura de un adulto portando un bebé
Cordillera Oriental - Muisca
600 d.C. - 1600 d.C.
Para muchos pueblos indígenas de Colombia, la existencia está basada en la reciprocidad: dar tanto como se recibe, no tomar más de lo que se necesita. Al hacer ofrendas, devuelven y agradecen al mundo.
Esta figura forma parte de una ofrenda de unas treinta figuras de oro, depositada en un lugar sagrado. Los muiscas prehispánicos no acumulaban. Al contrario, regalaban y ofrendaban oro, esmeraldas, algodón, cabello y sangre, estrechando lazos entre personas y asegurando el equilibrio universal. El Dorado era un líder muisca que se cubría de oro y hacía ofrendas en nombre de su comunidad. Movidos por su propia codicia, los europeos convirtieron El Dorado en un lugar mítico donde buscar tesoros. Para unos, el oro unía y tenía un valor espiritual. Para otros, el oro era fuente de riqueza y poder.
