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Fragmento de casco de Tjele

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Los cascos con cuernos constituyen un símbolo de la época vikinga en el imaginario popular, a pesar de que jamás se ha encontrado ningún casco vikingo que los lleve. En realidad, la idea de los cascos con cuernos surgió a partir de las representaciones de mediados del siglo XIX de una de las óperas de Wagner.

Hasta hoy sólo se ha hallado un único casco vikingo intacto. Está datado en el siglo VIII y fue encontrado en Gjermundbu (Noruega). Consta de una especie de gafas protectoras del rostro, con perforaciones en su lateral derecho que tal vez sirvieran para fijar la cota de malla que  protegía el cuello.

Salvo este de Gjermundbu, no han aparecido cascos ni fragmentos de ellos en los depósitos de ofrendas de armas o entre los ajuares funerarios de los enterramientos. La confección de un casco era una labor difícil y costosa, y puede que los cascos fuesen un privilegio reservado a los vikingos más ricos. El propósito de este pequeño fragmento de hierro en forma de T, a guisa de gafas, decorado con restos de una aleación de cobre, sería probablemente el de proteger los ojos. Formaba parte de un escondrijo de herramientas y chatarra y quizás sea del mismo tipo que el de Gjermundbu, en Noruega.

 

 

 

Croquis de casco vikingo

Croquis de casco vikingo