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Espada de doble filo con adornos de plata

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No todo el mundo gozaba del privilegio de poseer una espada. La espada era el arma de la élite vikinga, orgullo del guerrero y símbolo de su posición como hombre libre poderoso. Las espadas eran un preciado objeto que solía heredarse de generación en generación, pasando de padres a hijos. Una espada bien hecha era igualmente un preciado regalo entre soberanos. Casi todas las espadas vikingas eran de doble filo, pero en la batalla se empleaban también espadas de un solo filo. El uso de una espada dejaba la otra mano libre para sostener el  escudo.

La longitud de las espadas variaba entre 65 y 100 cm, y su anchura entre 4 y 6 cm. La hoja era

de hierro o acero y generalmente a la empuñadura se le añadían adornos. Las sagas nos explican que los guerreros daban a sus espadas nombres tales como “Muerdepiernas” o “Lengua sangrienta”.

El éxito de sus conquistas internacionales no significaba necesariamente que los vikingos fuesen mejores guerreros o dispusieran de mejores armas. Las investigaciones revelan que  incluso las espadas mejor elaboradas no siempre eran las de mayor calidad. Muchas de las armas  de mayor calidad eran de importación. En el año 864, el rey franco Carlos el Calvo dictó una ley prohibiendo la venta de armas y caballos a los vikingos, aunque se han hallado en Dinamarca muchas espadas y hojas de espada de origen franco.

Este ejemplar, datado entre 750 y 850, es de hierro y plata y con hoja hecha mediante forja.