
Cerca de setenta estudiantes que cursan 1º de la ESO del IES Jaime II de Alicante han recorrido esta mañana de una forma muy especial el kilómetro y medio que separa su centro educativo del Archaeological Museum of Alicante. Divididos en dos grupos y como si tratara de un juego de la oca, el proyecto educativo “Historia a pie de calle”, coordinado por los docentes de Geografía e Historia Isabel Jarque, Lorena Pérez y Rogelio González, con la ayuda y asesoramiento de la Unidad de Accesibilidad, Didáctica, Responsabilidad Social y Club Llumiq de la Fundación CV MARQ han acompañado a chicos y chicas de 13 y 14 años a descubrir comercio tras comercio que muchos de los productos que hoy compramos tienen su paralelismo en la Prehistoria, la cultura Íbera y el mundo romano.
Hasta un total de quince comercios del barrio de El Pla han colaborado con el proyecto educativo, dejando fotografiar productos y objetos que utilizan o comercializan en su día a día para que los estudiantes confeccionaran carteles explicativos con sus paralelos arqueológicos.
“El MARQ además de ser un referente científico es una institución educativa que pone en valor el componente humano”, ha comentado Gema Sala, coordinadora de la Unidad de Didáctica de la Fundación CV MARQ, que ha querido destacar la buena acogida en el comercio del barrio y lo positivo que resulta que tanto el museo, como el barrio y el instituto sumen esfuerzos para reencontrarnos en nuestro entorno más cercano. “Es precioso que un lekythos de origen griego que se expone en la sala de Íberos del MARQ sirva para que los jóvenes sepan que es el origen del frasco de perfume que Lidia, una comerciante de toda la vida del barrio, expone en el mostrador de su negocio”.
Por su parte Rogelio González, docente y miembro de la Asociación de vecinos Barrio del Pla ha querido enfatizar que” frente al mundo de las pantallas, la educación ha de servir para que los chicos y chicas pongan en valor los pequeños avances de la humanidad en objetos que nos han llegado desde hace miles de años. Una cuchara del Neolítico, unas monedas íberas, o un espejo de época romana nos demuestran que, por mucha Inteligencia Artificial, la vida corriente tiene unos parámetros y unas necesidades comunes desde hace muchísimo tiempo”.
